sábado, 14 de mayo de 2011

Querida Abuela:

Que tal te va? Espero que no estés muy solita, que te encontraras con el abuelo y estéis juntitos, disfrutando de lo que sea que tengáis alla donde quiera que esteis.
Verás, te escribo esta carta porque me he aficionado a ello desde hace dos años, tiempo en el que he redactado unas cuantas de mucha importancia y en las que he querido explicar como me siento y lo que significaban para mi las personas a las que iban dirigidas.
Te escribo esta carta para decirte que te echo mucho de menos, que sigo notando tu falta después de 11 años y ha pasado tanto en estos años, tanto que solo me remitiré a lo bueno.
He sido mamá, si, como lo lees. Yo, la que no iba a sentar nunca la cabeza, la loca jeje!! La que no paraba quieta y no dejaba de llamar la atención haciendo el idiota, la que salía en todas las fotos con posturas raras y sacando la lengua, la que perdía un pendiente del par que debía ir en cada oreja.
Es increíble. Espero no arrepentirme de no haberte echo caso en eso de no tener NUNCA hijos, aunque entiendo que me lo aconsejaras.
Tu hijo mayor muerto antes de llegar a los 50. Ahora puedo imaginar lo duro que tuvo que ser para ti sobrevivir a tu propio vástago. Antes había muerto el abuelo y si con eso no tuviste suficiente luego vino mi madre, la muy cerda, a amargarte lo que te quedaba de vida.
No sabes cuanto la he odiado por ello, no por todo lo que nos ha hecho pasar, no por todo lo malo que tenemos que asumir todavía por su culpa, no. La odio por no tratarte como tu te merecías, por no ayudarte y ocuparse de ti. Menos mal que tuviste a la tia.
La odiaré por ello hasta que se vaya de este mundo.

Yo tengo una familia, Flavia, mi bebé; Dani, que ya le conociste; Beltza, un gato negro un poco cabrón y Manolo, un loro bastante joputa también.
Estoy contenta por todo lo que he conseguido pero a veces siento un vacío extraño, no se muy bien a qué se debe pero estoy segura que mi infancia ha tenido mucho que ver.
Hace dos años comencé a ir al psicologo, por razones que no vienen a cuento, y fui consciente que mi infancia no fue nada normal y que mi madre no se portó como una madre. Tu lo sabías verdad? ella no era capaz de criarnos y tu sufrías por ella, puedo preguntarte si te sentías culpable? Buff, que dificil pregunta. La verdad es que en este tiempo he echado la culpa a todo mi alrededor, a toda la familia que lo veía y no hacía nada por evitarlo, a todos excepto a ti. A ti no puedo echarte en cara nada. Mas bien no me da la gana.
Tampoco tuviste una vida fácil: Infancia dura, guerra, postguerra, en fin, supongo que tus vivencias te hicieron pensar en que mi madre, algún dia, se comportaría de forma correcta. Con eso nos habríamos conformado todos.
Sabes que hasta ahora seguimos "pegandonos" con ella? bueno, con ella y con mi padre, claro, no podría ser de otra manera. Creo que si fuera de otra manera nos aburririamos, seriamos una familia normal y eso no es para nosotros.
Ultimamente estoy rarilla, estoy desganada por días. Si, ya se que no soy la Paloma que tu conocias, pero es que ahora me permito sacar lo que tengo dentro y cuando estoy mal no me apetece esconderlo. He pasado de no contar como me siento a necesitarlo cuando me ocurre. Ya ves, todos cambiamos, hasta yo y quería compartirlo contigo de alguna manera.
Podría haber escrito esta carta en el bloc que llevo en la mochila, de camino al trabajo, mirando por la ventana del tren, pero (y llámame tonta si quieres) si lo hago aqui, en internet, quizá sea mas fácil que llegue hasta donde tu estés.
En fin, se que no voy a recibir contestación a esta carta y esto es lo mas duro de todo con diferencia. Tu falta, tu ausencia, tu recuerdo.
Te quiero y nunca te lo dije, se que lo sabias pero tenia que hacerlo.
Dale un beso al abuelo, dile que también le quise mucho.
Adiós.

1 comentario:

  1. ¡Cuanto amor se desprende de esta carta.
    sin duda le llegará al sitio donde vive ahora: tu corazón.

    Un beso desde el Averno, espero que nos veamos pronto ;)

    ResponderEliminar